Año nuevo, Viña nueva: la resiliente historia del lateral que está cerca de River :: Olé

Si Matías Viña está cada vez más cerca de ser la tercera cara nueva de River después de Fausto Vera y Aníbal Moreno es porque la fuerza que hizo el uruguayo fue lo suficientemente grande como para que Flamengo ablandara su postura inicial de negociar únicamente por el 100% de su ficha.

Un giro que permitió encaminar las tratativas entre Buenos Aires y Río de Janeiro para acordar un préstamo con opción de compra que está a detalles de sellarse en las próximas horas.

De 28 abriles, convencido por la propuesta futbolística que le hizo Marcelo Gallardo y fundamentalmente por su confianza de tener en el CARP la continuidad que perdió en Fla por la alta competencia en el puesto (están Ayrton Lucas y Alex Sandro) por más que tenga que competir con un campeón del mundo como Marcos Acuña, Viña se entusiasma con poder estar en la Argentina cuanto antes y sumarse a la pretemporada en San Martín de los Andes.

Una historia de resiliencia

Matías Viña y sus vacaciones (Instagram).Matías Viña y sus vacaciones (Instagram).

Si un Viña que perdió minutos en las dos últimas temporadas producto de una grave lesión (en agosto de 2024 sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha y una fractura en la tibia y los meniscos; regresó a las canchas en mayo de 2025) mantiene su espíritu resiliente, es porque su historia lo marcó.

Formado en Ferrocarrilero de Empalme Olmos, el charrúa fue scouteado a los 17 años por una gloria de Nacional como Rubén García. Aunque le resultó difícil tomarla, el entonces joven delantero encaró la decisión de dejar su casa de Canelones apostando por su sueño de llegar a la élite.

Pero ese deseo se postergó producto de una fractura de clavícula que, según aseguran en Uruguay, le modeló el carácter. Lo hizo fuerte y paciente para esperar.

Porque Viña aprendió que las oportunidades no se dan: se consiguen. Lo entendió al pelearla desde abajo, con éxitos y golpes. A punto tal que en 2017 disfrutó de haber sido campeón del Sudamericano Sub 20 (llegó a cuartos en el Mundial de la categoría) siendo pilar, pero también pensó en dejar de jugar al ver que no lograba consolidarse como titular en Nacional mientras otros jóvenes de su camada como Federico Valverde y Rodrigo Bentancur ya eran seguidos por los grandes del mercado internacional.

Matías Viña y sus vacaciones (Instagram).Matías Viña y sus vacaciones (Instagram).

“Pensé en largar, pero mi madre que dijo que siguiera peleando. Entonces cambié el enfoque, asumí que si no jugaba era por algo y redoblé el esfuerzo”, le dijo al sitio de la FIFA en 2020. Para ese entonces ya había ganado seis campeonatos con el Bolso, donde alcanzó su mejor versión al ser dirigido por Eduardo Domínguez.

Sus 40 partidos y cinco goles en 2019 le permitieron dar el salto al Palmeiras, que compró el 60% de su ficha en 2020 para que disputara 70 juegos y ganara dos títulos locales y dos Libertadores (20 y 21) antes de continuar con su progreso internacional.

Porque sus cinco gritos y diez asistencias en Brasil, sumados a su incipiente proyección de selección, llamaron la atención nada menos que de José Mourinho. De hecho, The Special One lo sumó al staff de su Roma a cambio de € 13 millones: allí ganó la Conference League en 2022 y permaneció durante casi dos temporadas antes de mudarse en busca de rodaje al Bournemouth inglés (12 PJ, 2 goles) y luego, al Sassuolo (16/0).

Acostumbrado a los vaivenes en su carrera, de ahí le tocaría regresar a Sudamérica y al fútbol de Brasil para fichar en Flamengo, donde su etapa está próxima a cumplirse: algo rezagado en el plantel que seguirá liderando Filipe Luis, su intención de mudarse a un equipo que lo mantenga en el radar de la selección a seis meses y medio del Mundial lo incentiva.

River está expectante y deseoso: está cerca de asegurárselo y de reforzar a ese lateral que buscó desde el primer día del mercado.

Año nuevo, Viña nueva…

Fuente: www.ole.com.ar

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